part of the IBS networkenoticiascontactenosbusqueda
Noticias
Última horaAl Medio día4 de la tarde
Contacta a la estación:
» Teleclave:
 
Busca en IBS
PortadaNoticiasBuenos DiasEn ContextoDeportesInmigraciónEl TiempoPOLÍTICA
Sobre la historia

Bala perdida

Por María García

Han pasado 5 meses desde que mi bebé decidiera nacer. 5 meses que han transcurrido para mí entre pañales, binbrones, besos y risas. Largos meses que luego se te hacen cortos, en los que no hice otra cosa más que ser mamá. Jamás había estado tan ausente de mi profesión y de la dosis de realidad que ésta conlleva.

Hace dos semanas que regresé a patrullar las calles de Los Angeles (digo patrullar porque ése es nuestro verdadero trabajo), pero a penas hoy me encontré de nuevo frente a frente con la cruda realidad de nuestros barrios. Y dolió. Dolió más que nunca en estos 16 años de mi vida de reportera. Dolió con un dolor nuevo: el dolor de madre que antes desconocía y ahora rige mi vida.

Me dolió en el alma, y más allá del alma, ver que en la calle 80, en el sur centro de esta ciudad con nombre celestial y banquetas de infierno, niños guapísimos, niñas bellas e inteligentes, pasean entre basura, jeringas, mafiosos, pandilleros, borrachos, y prostitutas tan drogadas que les cuesta mantener la línea recta al caminar.

Me dolió ver a este padre mexicano, con su uniforme de mecánico marcado con la grasa de su labor del día, llevar de la mano a su princesa de 7 añitos a comprarle una paleta en la “liquor” de la esquina. Una “liquor” pintarrajeada, enrejada, endemoniada, con sus pandilleros de turno en la puerta.

Me dolió pensar fría y morbosamente: “sí, será uno de esos chiquillos maravillosos, de papas trabajadores, el que caiga baleado, el que se convierta en el blanco de la estupidez de la violencia, de la mediocridad de estos adictos a las pandillas y a la metanfetamina. Será uno de estos estupendos niños el que haga noticia cuando su cuerpecito caiga abatido en estas feas banquetas. Y me tocará venir, por enésima vez, con las cámaras y el camión, a reportarles a ustedes lo mucho que se le llora, lo mucho que se le extraña, y lo buena gente que es su familia, y lo absurdo de su muerte, y lo inocente de su alma.

Lo malo de estos barrios no son los malos que allí se esconden. Lo malo son los buenos que, por falta de papeles, y por ende de mejor trabajo mejor pagado, tienen que vivir entre la mala hierba….

Y ya saben… la mala hierba nunca muere… y a la buena…aca… me la balean…




Noticias por e-mail

E-Noticias
 Última hora
Al Medio día
4 de la tarde
8 de la tarde
Parte meteorológico

© 2008, Internet Broadcasting Systems, Inc.
Política de Privacidad, Términos de Uso.

Vea todos los sitios de Internet Broadcasting

Mapa del Sitio